¿Dejar hacer, dejar pasar? o ¿Laissez Faire, Laissez Passer?
Malthus postula que la supervivencia humana depende de la disponibilidad de alimentos y que la atracción entre los sexos es constante. Argumenta que el crecimiento poblacional es geométrico, mientras que la producción de alimentos aumenta aritméticamente. En resumen, según Malthus, la población crece de manera exponencial, superando la capacidad de la tierra para proporcionar sustento, expresando esta relación a través de conceptos matemáticos.
El Laissez Faire, Laissez Passer.
La expresión "dejar hacer, dejar pasar" tiene un origen incierto, atribuido a figuras como Vicente De
Gournay o un comerciante de la época de Colbert. Para los fisiócratas, no implica inactividad, sino permitir a las personas actuar sin interferencias, asegurando que sus intereses no perjudiquen a otros. En términos del Estado, la Fisiocracia aboga por una intervención mínima, centrada en suprimir obstáculos, garantizar derechos y castigar violaciones, siguiendo las leyes del orden natural.
David Ricardo y sus contribuciones.
En su obra "Principios de Economía Política y Tributación" (1817), David Ricardo destaca por sus contribuciones a la teoría del valor y la distribución. Ricardo defiende que la economía debe establecer las leyes que rigen la distribución de la riqueza entre las clases. Destaca la superioridad del valor del trabajo sobre lo pagado por el capitalista, expresando la plusvalía. Para él, el valor no solo depende del trabajo presente, sino también del pasado incorporado en maquinaria y instalaciones. Considera al trabajo como mercancía y habla de un precio natural y de mercado para el trabajo, determinados por medios de subsistencia y crecimiento poblacional. David Ricardo es reconocido como el padre del Libre Comercio.
Repaso a la escuela clásica.
La idea central de la escuela de economistas clásicos es que el sistema se autorregula eficientemente a través de la competencia, guiado por la “mano invisible”. Los productores deben satisfacer las demandas del público para evitar la bancarrota, y los obreros obtienen ingresos trabajando. Se dividen en tres clases económicas: obreros, terratenientes y capitalistas. El crecimiento económico beneficia a todos, ya que los capitalistas reinvierten sus ingresos para crear más empleos. El papel del Estado se limita a proteger transacciones y recaudar impuestos mínimos. Este enfoque contrasta con el marxismo al afirmar la permanencia de leyes naturales e inalterables en la sociedad.
El marxismo, concebido por Karl Marx en el siglo XIX, busca fundamentar científicamente el socialismo, diferenciándose del enfoque utópico. Inspirado en el clasicismo inglés y guiado por el materialismo dialéctico, aborda la sociedad como un conflicto en evolución entre fuerzas y relaciones de producción. Al desafiar el capitalismo, destaca la teoría del valor trabajo, explorando conceptos como la plusvalía y la explotación, subrayando la interconexión esencial entre capitalistas y trabajadores. En esencia, el marxismo proporciona una crítica estructurada del sistema capitalista basada en dinámicas históricas y relaciones productivas.
¿Existe diferencia entre el socialismo científico y utópico?
Los utópicos sueñan con un sistema social perfecto, pero el enfoque científico del socialismo, como el marxismo, ve su surgimiento ligado a leyes económicas y sociales reales. A diferencia de los utópicos, el socialismo no se estresa por el futuro sin importar el desarrollo del capitalismo, ya que se espera que este último los conduzca inevitablemente. Mientras los utópicos ofrecen soluciones románticas sin respaldo científico para grupos pequeños, el marxismo se basa en la economía política inglesa, el socialismo utópico francés y la filosofía alemana. Resumiendo, uno es idealista, el otro más pragmático y arraigado en la realidad económica y social.
Neo Marxismo.
Esta teoría se centra en mirar la última etapa del capitalismo, que llaman fase monopolista. Aquí, las áreas avanzadas extienden su poder sobre las menos desarrolladas, sacándoles provecho en lo que llaman imperialismo. Es como cuando los lugares fuertes intentan aprovecharse de los más débiles para llevarse algo extra. La idea es entender cómo el capitalismo evoluciona y cómo estas relaciones influyen en el mundo. Es básicamente analizar cómo los países más poderosos se relacionan con los menos afortunados en este juego económico.
La escuela neoclásica y sus aportaciones.
En la segunda mitad del siglo XIX, surgió la escuela neoclásica, como una versión más refinada de los clásicos. Herman Heinrich Gossen, uno de los pioneros neoclásicos, se basó en el utilitarismo y las matemáticas. Algunas de sus ideas clave son:
1. Teoría de precios: Explica cómo la oferta y la demanda determinan los precios.
2. Equilibrio económico general: Analiza cómo funciona la economía asumiendo que no hay cambios.
3. Teoría del bienestar: Muestra que más utilidad lleva a un mayor bienestar.
4. Distribución de ingresos: Relaciona la utilidad asignada al trabajo con la distribución de
ingresos.
5. Análisis a corto y largo plazo: Examina la economía en diferentes horizontes temporales.
6. Competencia perfecta e imperfecta: Aborda características y teoría de ambas.
7. Curvas de indiferencia y preferencia: Utilizadas para explicar el comportamiento del consumidor.
8. Teoría de producción: Maximiza ganancias y minimiza costos.
9. Gráficas bidimensionales: Representan oferta y demanda.
10. Concepto de elasticidad: Explora diversas aplicaciones.
En resumen, Gossen y la escuela neoclásica aportaron una visión detallada sobre cómo funcionan los precios, la economía y el bienestar, utilizando herramientas matemáticas y conceptos como la competencia y la elasticidad.
Keynes y su pensamiento.
La teoría capitalista tenía sus altibajos con los ciclos económicos, pero la Ley de Say no pudo salvarnos de la Gran Depresión de los años 30. Ahí es donde entra John M. Keynes, el héroe económico. Este tipo trajo una nueva perspectiva, básicamente diciendo: "Oigan, necesitamos que el gobierno se involucre". Así nació el keynesianismo, que básicamente es la idea de que el Estado debería meterse en la economía, manejar la demanda y evitar que todo se vaya al traste. Imagina a Keynes como el entrenador del equipo económico, asegurándose de que todos jueguen bien y nadie termine en una depresión económica. En resumen, fue un cambio importante, haciendo que el gobierno fuera un jugador clave para mantener la estabilidad social y el bienestar general.
Conclusión.
En resumen, los economistas clásicos sentaron las bases, pero luego llegaron los neoclásicos refinando todo. Mientras tanto, Marx quería socialismo científico, pero los neoclásicos estaban más preocupados por precios y equilibrio. La cosa se complica con la Gran Depresión, y ahí aparece Keynes con su keynesianismo, diciendo que el gobierno debería intervenir para evitar desastres económicos. En el juego económico, parece que todos están buscando la jugada perfecta, pero aún no hay un consenso claro sobre las reglas.








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